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Ejercicios miofuncionales en el paciente con apnea

Qué sostiene la evidencia, qué no, y cómo estructurar un programa que el paciente efectivamente cumpla.

La terapia miofuncional orofacial es hoy la intervención con mejor relación costo-riesgo del arsenal contra el trastorno respiratorio del sueño. También es la que más se sobrevende. Vale la pena separar lo que la evidencia sostiene de lo que no.

Qué es y por qué tendría que funcionar

La terapia miofuncional orofacial (TMO) es un programa de ejercicios dirigidos a la lengua, el paladar blando, la musculatura facial y los patrones funcionales de deglución y respiración. El fundamento fisiopatológico es directo: la vía aérea superior no tiene sostén óseo en su porción faríngea. Su permeabilidad durante el sueño depende del tono de la musculatura dilatadora — genioglosos en primer lugar — y de la posición de reposo lingual.

Si el tono y el patrón postural de la lengua son entrenables, entonces la colapsabilidad de la vía aérea es, al menos parcialmente, modificable. Esa es toda la hipótesis.

Lo que dice la evidencia, sin adornos

Este es el punto donde la mayoría de las presentaciones sobre el tema se vuelven poco rigurosas. La literatura es favorable, pero heterogénea, y conviene conocer las tres capas.

FuenteHallazgo principal
Camacho y col., 2015 (Sleep)Reducción del IAH de aproximadamente 50% en adultos y 62% en niños; mejoría de la saturación mínima, del ronquido y de la somnolencia.
Saba y col., 2024 (Laryngoscope) — 7 ECA, 310 pacientesEn adultos, mejoría significativa del IAH (diferencia media −10,2), de la somnolencia (Epworth −5,66), de la calidad de sueño (PSQI −3,00) y de la saturación mínima. En el único ECA pediátrico incluido, adherencia menor al 50% y sin mejoría.
Metaanálisis en red, 2025 — 15 ECA, 473 adultos y 139 niñosMejoría significativa de Epworth (−3,54), PSQI (−2,24), índice de microdespertares e intensidad del ronquido, pero sin cambio estadísticamente significativo del IAH (−8,73/h, no significativo).
Pisoni y col., 2026 (J Sleep Res) — revisión general de 9 revisiones sistemáticasTras reanálisis, la TMO resulta superior al control en severidad de la apnea (−9,54) y somnolencia diurna (−3,62). La calidad metodológica de las revisiones incluidas fue críticamente baja en 5 de 9.

Cómo leer esta discrepancia

El efecto sobre síntomas — somnolencia, calidad de sueño, ronquido, microdespertares — es consistente entre estudios. El efecto sobre el IAH es real pero de magnitud variable y no siempre significativo, con muestras pequeñas y protocolos de ejercicios que difieren entre trabajos.

Traducción clínica honesta: la TMO mejora cómo duerme y cómo se siente el paciente con bastante confiabilidad. Reduce el IAH de forma moderada, y no de manera suficiente como para constituir monoterapia en apnea moderada a severa.

Indicaciones razonables

  • Coadyuvante de CPAP — la combinación produce reducciones del IAH más marcadas que la TMO sola.
  • Coadyuvante de aparatología intraoral — especialmente para el manejo del componente muscular y de los efectos adversos del dispositivo.
  • AOS leve y ronquido primario — donde puede plantearse como línea inicial.
  • Paciente que rechaza o no tolera CPAP — como alternativa parcial, con expectativas explícitas.
  • Apnea residual tras cirugía de vía aérea o adenoamigdalectomía.
  • Respirador bucal con patrón deglutorio atípico, en el que la TMO trata además la causa funcional.

Lo que la TMO no es

No es un reemplazo del CPAP en apnea moderada a severa. No corrige una obstrucción anatómica estructural. No sustituye el diagnóstico polisomnográfico. Y no da resultado sin adherencia sostenida por meses.

Estructura de un programa

Los protocolos con resultados publicados comparten un esqueleto común:

  • Duración: mínimo 3 meses. Por debajo de ese umbral la evidencia es escasa.
  • Frecuencia: práctica diaria, distribuida en 2 o 3 series cortas por día.
  • Dosis: del orden de 10 a 20 minutos diarios en total.
  • Supervisión: control profesional periódico, con corrección de ejecución. La ejecución incorrecta es la causa más frecuente de falta de resultado.

Grupo 1 — Lengua

Es el grupo con mayor peso fisiopatológico.

  • Apoyo sostenido de la punta de la lengua contra la papila palatina, con el resto del dorso relajado.
  • Succión del dorso lingual contra el paladar y mantenimiento de esa posición.
  • Deslizamiento de la punta desde los incisivos hacia atrás siguiendo el rafe palatino.
  • Presión de la lengua contra un baja lengua, con resistencia progresiva.
  • Presión del dorso lingual contra el piso de boca con la punta apoyada en los incisivos inferiores.

Grupo 2 — Paladar blando y orofaringe

  • Emisión sostenida de vocales, en particular /a/, con foco en la elevación velar.
  • Emisión intermitente de vocales con contracción activa.
  • Vibración lingual y labial sostenida.

Grupo 3 — Musculatura facial y buccinadores

  • Contracción del buccinador contra el dedo apoyado en la mejilla, en forma bilateral alternada.
  • Cierre labial resistido, sin participación del mentoniano.

Grupo 4 — Patrón funcional

  • Deglución con lengua apoyada en el paladar, sin contracción perioral ni interposición.
  • Masticación bilateral alternada consciente.
  • Reeducación de respiración nasal, con permeabilización previa cuando corresponda.

Adherencia: el verdadero determinante

Todo el efecto de esta terapia depende de que el paciente la sostenga durante meses, sin supervisión directa, sin un dispositivo que le recuerde hacerla y con resultados que aparecen de forma gradual. Es el escenario más desfavorable posible para el cumplimiento.

El dato pediátrico del metaanálisis de 2024 lo ilustra sin ambigüedad: en el único ensayo controlado con niños, la adherencia fue menor al 50% y no hubo mejoría en ninguna variable. No porque la terapia no sirva en niños — otras revisiones muestran beneficio — sino porque no se hizo.

Medidas que mejoran el cumplimiento en la práctica: anclar los ejercicios a rutinas ya existentes, entregar material visual o audiovisual, usar recordatorios por aplicación, citar a control temprano en la segunda o tercera semana, y explicitar desde el inicio que los cambios se evalúan a los tres meses.

Integración en el consultorio neuromuscular

La TMO se articula naturalmente con el abordaje neuromuscular: ambos trabajan sobre función muscular y patrón postural, no sobre estructura. En un paciente con disfunción cráneo-cérvico-mandíbulo-postural y trastorno respiratorio del sueño asociado, la secuencia habitual es tratar primero el componente muscular y de posición mandibular, e incorporar la terapia miofuncional una vez que el paciente tolera la ortosis y tiene un patrón de reposo mandibular más estable.

La derivación a fonoaudiología con formación específica en motricidad orofacial es la vía recomendable. El odontólogo indica, coordina y controla; no reemplaza al terapeuta.

Puntos clave

  1. El efecto sobre síntomas es consistente; el efecto sobre el IAH es moderado y variable entre estudios.
  2. No es monoterapia en apnea moderada a severa. Sí es un coadyuvante sólido.
  3. Mínimo tres meses, práctica diaria, con supervisión de ejecución.
  4. La adherencia explica la mayoría de los fracasos, sobre todo en niños.
  5. Prometer resultados que la evidencia no sostiene es la forma más rápida de desprestigiar una herramienta que sí sirve.

Referencias

  1. Camacho M, Certal V, Abdullatif J, et al. Myofunctional therapy to treat obstructive sleep apnea: a systematic review and meta-analysis. Sleep. 2015;38(5):669–675.
  2. Saba ES, Kim H, Huynh P, Jiang N. Orofacial myofunctional therapy for obstructive sleep apnea: a systematic review and meta-analysis. Laryngoscope. 2024;134(1):480–495.
  3. Pisoni E, Buttafava L, Guida S, et al. Myofunctional therapy in adults and children with obstructive sleep apnea: an overview and re-analysis of systematic reviews. J Sleep Res. 2026;35:e70219.
  4. Ye D, Chen C, Song D, et al. Efficacy of myofunctional therapy for obstructive sleep apnea: a systematic review and network meta-analysis. Sleep Med Rev. 2025.
  5. Guimarães KC, Drager LF, Genta PR, Marcondes BF, Lorenzi-Filho G. Effects of oropharyngeal exercises on patients with moderate obstructive sleep apnea syndrome. Am J Respir Crit Care Med. 2009;179(10):962–966.
  6. Ieto V, Kayamori F, Montes MI, et al. Effects of oropharyngeal exercises on snoring: a randomized trial. Chest. 2015;148(3):683–691.
  7. Rueda JR, Mugueta-Aguinaga I, Vilaró J, Rueda-Etxebarria M. Myofunctional therapy (oropharyngeal exercises) for obstructive sleep apnoea. Cochrane Database Syst Rev. 2020;11:CD013449.
  8. Bandyopadhyay A, Kaneshiro K, Camacho M. Effect of myofunctional therapy on children with obstructive sleep apnea: a meta-analysis. Sleep Med. 2020;75:210–217.
  9. Zhang F, Tian Z, Shu Y, et al. Efficiency of oro-facial myofunctional therapy in treating obstructive sleep apnoea: a meta-analysis of observational studies. J Oral Rehabil. 2022;49(7):734–745.

Equipo académico

Contenido elaborado y revisado por el cuerpo docente de Campus & Science.

DocenteFormación
Dr. Carlos CapmourteresDDS · ATM y Dolor Orofacial. Especialista en Prótesis Dental. Master ICCMO. Ex Presidente Internacional ICCMO. Presidente Sección Sudamericana ICCMO.
Prof. Dra. Myriam CarballoDDS · ATM y Dolor Orofacial. Especialista en Ortodoncia y Ortopedia Funcional de los Maxilares. Master en Disfunción Craneomandibular y Dolor Orofacial, ICCMO. Ex Presidente Internacional ICCMO. Directora de la Diplomatura Universitaria en Disfunción Cráneo-Cérvico-Mandibular y Dolor Orofacial (UAI / ICCMO) y de la Diplomatura Universitaria en Alineadores Neuromusculares para Patología de ATM.
Dr. Christian A. CapmourteresMD – DDS · ATM y Dolor Orofacial. Especialista en Cirugía General. Medicina del Sueño. Fellow ICCMO.
Dra. Elina RossoDDS · ATM y Dolor Orofacial. Especialista en Ortodoncia. Master ICCMO.

Este contenido tiene fines educativos y de divulgación profesional. No sustituye la evaluación clínica individual.

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